Asociación de Comunicación y Estrategia Política
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Los think tanks (2)
Mataró, 12 de marzo de 2010
Por Francesc Ponsa
Imagen de las instalaciones de la Rand Corporation

La extensión de los think tanks ha superado las fronteras de EEUU. Sin embargo, esta importación no certifica que estas organizaciones-a pesar de coincidir con los fines-sean estructural y funcionalmente similares a los modelos estadounidenses. James McGann sostiene que las organizaciones europeas están más atrasadas respecto a las norteamericanas porque disponen de presupuestos y staffs más reducidos, son poco visibles en los medios de comunicación y tienen una vinculación directa con los partidos políticos.
 

La diversidad del estilo, la actividad objeto de análisis de los think tanks hace difícil establecer una definición unívoca y general. La nebulosa frontera conceptual de estas organizaciones ha conducido los estudiosos a analizar las funciones que desarrollan para poder explicar su naturaleza. De acuerdo con ello, sus principales tareas son:

  • Realizar un análisis intelectual de las problemáticas políticas mediante metodologías interdisciplinares que se aplican a cuestiones relevantes de la acción de gobierno.
  • Atender las ideas y conceptos políticos investigando y analizando las normas que presiden la decisión pública.
  • Mantener una perspectiva a largo plazo, más centrada en las tendencias que en los acontecimientos inmediatos.
  • Desvincular-, en mayor o menor medida, del gobierno y los partidos políticos.
  • Presionar a los gobiernos directamente oa través de sus publicaciones.
  • Informar a una amplia audiencia utilizando amplias y diversas técnicas comunicativas.

En este contexto, podemos distinguir entre los think tank que pretenden informar el debate público-forum think tanks-y los que quieren imponer una visión particular sobre una problemática pública-Committed think tanks-. Con todo, esta distinción no soluciona cuestiones estructurales a la hora de diferenciar los think tanks de otras organizaciones dedicadas a la investigación política. Weaver ha aportado una clasificación muy aclaratoria que resuelto las controversias de identificación. Así pues, propone las siguientes categorías:

a) «Universidades sin estudiantes»-universities without students-: instituciones con un gran número de personal-normalmente profesores universitarios-que trabaja principalmente en la elaboración de libros y publicaciones diversas. A diferencia de las universidades, el personal de estas organizaciones no se dedica a la formación académica sino en la investigación de áreas temáticas más prácticas relacionadas con la actividad política.

b) «Organizaciones de investigación contratada»-contract research organizations-: hace referencia a los think tank que actúan contratados por el gobierno o por los intereses privados para iniciar una investigación en cualquier campo. Contrariamente al primer grupo, este modelo goza de una marcada idiosincrasia partidista, de acuerdo con los intereses de los fundadores, los miembros y de los clientes. Junto con los advocacy thanks engloban en el grupo de los Committed think tanks.
c) «Think tanks de defensa»-advocacy thanks-: constituyen una nueva deriva de este tipo de organizaciones que pone en crisis la imparcialidad ideológica que originariamente venía asociada a los think tanks.
 

Evolución histórica
 

Los think tanks nacen del ideal progresista que dominó las políticas de los presidentes de EEUU William McKinley (1843-1901) y Theodore Roosevelt (1858-1919) y del entusiasmo por unas ciencias sociales que comenzaban a consolidarse. Fruto de este proceso, la investigación y la experiencia provenientes de los métodos científicos del ámbito industrial se incorporan al juego político. Estos expertos-que hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918) asesoran al Congreso estadounidense y la Casa Blanca-intentan, sin demasiado éxito, crear institutos de investigación. Pero lo que verdaderamente transforma estos institutos efímeros en instituciones estables es el advenimiento de una nueva institución: la fundación filantrópica. Estas llevan el nombre de su fundador, generalmente líderes del mundo de la industria o de las finanzas. La fundación Carnegie (1910) o la Rockefeller (1913) son las más representativas.
La creación en 1907 de la Russell Sage Fondation significa el punto de inflexión hacia los think tanks actuales. Su objetivo fundamental era el de formar una nueva élite política capaz de llevar al Gobierno federal a encargarse de los problemas sociales que desbordaban, por número y complejidad, las asociaciones de beneficencia. Estos embriones de think tanks eran políticamente neutros que les proporciona una legitimidad y autoridad incuestionable ante los legisladores.
 

Desde una óptica histórica, el apogeo de los laboratorios de ideas modernos evoluciona paralelamente a la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial. Autores como Abelson, Haas, Stone y Weaver distinguen tres generaciones o fases. La primera, la de la Primera Guerra Mundial y la posguerra inmediata, está marcada por la aparición de algunos organismos apolíticos, las "Universidades sin estudiantes", que tienen por finalidad colaborar con el Gobierno en cuestiones internacionales. La institución de referencia de esta primera ola de think tanks es la Brookings Institution, fundada en 1927.
 

La segunda fase corresponde al final de la Segunda Guerra Mundial y la emergencia de la superpotencia estadounidense, enfrentada a la Guerra Fría (1947-1991) y en cuestiones como la disuasión nuclear. En este contexto internacional, los responsables de las políticas públicas de los EEUU quiere diseñar una política de seguridad nacional coherente y sensata. De acuerdo con ello, deciden crear organizaciones paragovernamentals para promover y proteger los intereses norteamericanos en la era nuclear. La Rand Corporation se convierte en el prototipo de organismo de investigación: la de los contratistas del Estado.
 

En relación con ello, la irrupción de cerca de 300 laboratorios de ideas creados a partir del modelo de la Rand significa la incorporación del término think tank al vocabulario especializado. Como consecuencia de este auge, se genera una competencia directa entre los think tanks que origina la aparición del mercado de la experiencia. Según Jordi Xifra, este es uno de los aspectos que convierten a los think tanks en un fenómeno estadounidense: los servicios y las ideas, como cualquier otro producto, debían ofrecer al consumidor.
 

La tercera generación de laboratorios de ideas surge tras las crisis petroleras de la década de 1970. En esta generación, los think tanks son mucho más especializados e incluso, buscan influenciar en el debate político de manera más directa, lo que implica la combinación del posicionamiento ideológico con el marketing de ideas y la relación con los medios de comunicación para repercutir sobre la opinión pública. De ahí nace la tipología de los advocacy tanks, organizaciones que destacan por su política agresiva con el fin de que su ideología-a menudo vinculada a algún partido político-sea recogida por la agenda pública. La Heritage Foundation, creada en 1973, es el paradigma de esta tercera fase. Su nacimiento se debe al fracaso del proyecto del avión supersónico planteado por Richard Nixon (1913-1994). El American Enterprise Institute, organización encargada de elaborar los argumentarios a favor de la propuesta, entregó la documentación a los congresistas pasada la votación. Con el fin de no volver a repetir estos episodios, dirigentes del Partido Republicano decidieron crear una nueva asociación que pudiera influir, cambiar argumentos sobre la marcha y diseñar estrategias a largo plazo.
 

Por otro lado, el final de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín (1989) significa la internacionalización de los think tanks. En una primera instancia, el nuevo mapa político de la Europa del Este supone un auge de organizaciones, especialmente liberales como el Lithuanian Free Market Institute de Vilnius o el polaco Gdansk Institute for Market Economics, que ven una gran oportunidad de extender su influencia. Sin embargo, los atentados del 11 de septiembre de 2001 también influyen a la hora de crear think tanks especializados en terrorismo, tanto en EEUU como en Europa. Con todo, coincidiendo con la revolución conservadora protagonizada por Margaret Thatcher (1925) y Ronald Reagan (1911-2004) en la década de 1980, la ciencia política empieza a estudiar este tipo de organizaciones.
 

La última mitad del siglo XX fue el periodo de máxima eclosión de los laboratorios de ideas. Mientras en EEUU y Europa continúa la concentración de estas organizaciones, diversos factores proporcionan la expansión de este fenómeno a otras zonas del planeta como la democratización mundial, la evolución tecnológica, la demanda de información independiente y rigurosa o el crecimiento de nuevos actores políticos internacional (fundaciones, ONG's, movimientos sociales ...).


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