Mataró, 23 de mayo de 2010
Por Francesc Ponsa
Si anteriormente decíamos que la presencia de los laboratorios de ideas en Europa estaba en pañales de la realidad norteamericana, en España la situación aún se encuentra en una fase más inicial. Actualmente, se está produciendo lo que se convirtió en EEUU y el Reino Unido entre los años 1970 y 1980: un crecimiento notable de estas organizaciones y un esfuerzo para adquirir notoriedad pública.
Aunque existen varios centros de pensamiento, estos tienen una influencia limitada y continúan siendo desconocidos por los líderes políticos, económicos y sociales del país. Esta situación sobre todo se debe a la posición contraria de la dictadura franquista a este tipo de instituciones. Los totalitarismos abortan cualquier espacio de pensamiento y reflexión que puedan originar ideas contrarias a la ideología dominante. En todo caso, permiten la existencia de organizaciones similares pero controladas por el régimen. En el seno del franquismo aparecen algunas de estas instituciones creadas con la finalidad de servir los intereses de la dictadura como, por ejemplo, el Instituto de Estudios Agrosociales (1947), el Instituto de Estudios Políticos (1939) ol'Instituto de Estudios de la Opinión Pública (1964). Según Manuel Pérez Yruela, este contexto supone que en el momento de la restauración democrática existiera un entramado institucional que es utilizado por posteriores gobiernos democráticos pero sin tener un peso específico importante a la hora de desarrollar nuevas políticas públicas.
Se considera que el primer think tank español es la Fundación Pablo Iglesias (1926), que toma el nombre del fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT). La Guerra Civil (1936-1939) y la posterior dictadura militar (1939-1975) restaña la evolución de la Fundación, que quedó parada hasta la restauración democrática. Como en el caso de la Fundación Pablo Iglesias, la transición democrática favorece la creación de otros grupos centrados en el ámbito económico y político como el Círculo de Empresarios (1977), el Instituto de Estudios Económicos (1979) y la Fundación CIDOB ( 1979).
El cambio de las circunstancias políticas, sociales y económicas junto con la mayor presencia del Estado español en el panorama internacional-especialmente en la década de 1980 - ha propiciado la aparición de think tanks especializados en las relaciones internacionales y en la seguridad. Los tres más importantes que desarrollan su actividad en este ámbito son el Real Instituto Elcano, el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) y la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).
En este contexto, se pueden identificar dos etapas diferenciadas de surgimiento de laboratorios de ideas en España. La primera comprende el período entre la década de los 80 hasta finales del siglo XX. Esta etapa se caracteriza por la aparición de un número reducido de centros de investigación con una influencia limitada sobre los ámbitos políticos y económicos. La Fundación CIDOB, la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS) o el Círculo de Empresarios forman parte de este primer periodo. La segunda fase coincide con el inicio del siglo XXI. Durante este periodo, surgen nuevos institutos con un conocimiento más preciso de la realidad y con una misión más ligada a la de los think tank. Pertenecen a esta época el Real Instituto Elcano, la Fundación Alternativas o la Institución Futuro.
Los think tanks españoles establecen como entidades sin ánimo de lucro -más del 60% son fundaciones- y de carácter independiente, pero también existen los que se identifican directamente con los partidos políticos, como la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), vinculada al Partido Popular (PP), o la reciente Fundación Ideas para el progreso que agrupa las diferentes fundaciones del PSOE bajo un mismo paraguas. Los objetivos de ambas organizaciones son la difusión de la ideología de los respectivos partidos aportando estudios, informes y programas de investigación y la generación de ideas políticamente aplicables.
De acuerdo con esto, gran parte de los partidos políticos importantes de España tienen una o varias fundaciones o centros de estudios adscritos. Estos advocay tanks se financian a través de aportaciones privadas y de subvenciones públicas.
En este contexto, las fundaciones de los partidos políticos todavía tienen un largo camino por recorrer a la hora de generar capacidades y talentos políticos destinados a ocupar cargos importantes en la Administración id'emmarcar discurso y relato sobre el propio proyecto político que cale en el opinión pública. Con toda certeza, estas fundaciones jugarán un rol esencial a la hora de afrontar, con nuevas ideas y estrategias, los retos políticos de las sociedades cambiantes y globalizadas de nuestro siglo.
La situación en Cataluña
Como en España, la mayoría de think tanks (75%) se crean a partir de 1980 como consecuencia de la proliferación de procesos de descentralización político a nivel europeo. En el caso catalán, el logro sistemático de más cuotas de autogobierno favoreció la creación de numerosos centros de estudio y análisis política, desarrollados a partir de las tradiciones organizativas del país y de las lógicas de sus instituciones, tanto autonómicas como locales.
En Cataluña, originalmente, estas organizaciones no se llamaban think tanks, pero en los últimos años, los medios de comunicación, los partidos políticos y el mundo académico han optado por incorporar el término anglosajón a la hora de referirse a ella. Sin embargo, su estatus, financiación y visibilidad difieren en muchos aspectos de los laboratorios de ideas estadounidenses.
En 1999, un estudio de la UPF titulado Los think tanks en Cataluña (Requejo et al) permite localizar en Cataluña 258 entidades, fundaciones, grupos de investigación consolidados y espacios de debate político que tienen en común la voluntad de influir sobre los temas y los protagonistas del debate político de nuestro país. De estas, un 41% son básicamente Centros de Asesoramiento Técnico -empresas de consultoría privada y centros adscritos a las diferentes administraciones públicas catalanas-, un 35% son primordialmente Centros de Promoción de Valores o Intereses Específicos y finalmente, un 24% se pueden caracterizar como Grupos o Centros de Investigación universitarios.
Sin embargo, si bien es cierto que las 258 entidades que fueron registradas querían influir de manera diversa sobre el debate político, esto no quiere decir que todas ellas sean propiamente un laboratorio de ideas. Sin ir más lejos, el informe The Gobal "Go-To Think Tanks" citado al inicio de este artículo contabiliza 49 laboratorios de ideas en España. Por lo tanto, es evidente que la catalogación de organizaciones como think tanks debe ser más exhaustiva y precisa y debe contemplar más variables como la publicación de las obras, la capacidad de colaboración con los mejores profesores y analistas, el acceso a la toma de decisión política y los medios de comunicación, el nivel de recursos financieros o la capacidad de influir la Administración y la opinión pública.
Conclusiones
- En comparación con EEUU, la implantación y evolución de laboratorios de ideas en Europa y, en concreto en Cataluña, se encuentra en una fase inicial. Sin embargo, en los últimos años han aparecido un gran número de think tanks que evidencian la apuesta estratégica por este tipo de organizaciones.
- Los think tanks son organizaciones esencialmente estadounidenses que nacen en un sistema y en una tradición política determinada. Así pues, querer importar este modelo en Europa sin atender las singularidades es un error. Por lo tanto, es necesario adecuar los tanques de ideas a las características sociopolíticas del modelo catalán para lograr una mayor incidencia sobre los debates políticos y los procesos de toma de decisión.
- La visibilidad y la presencia en los medios de comunicación de los think tanks europeos es muy reducida. Hay que potenciar la dimensión comunicativa para dinamizar la reflexión, la formación sobre cuestiones sociales y la divulgación del conocimiento que se derivan de los trabajos de estas organizaciones.
- Una de las principales asignaturas pendientes de los think tanks en nuestra casa es su financiación. Escándalos económicos como los que se han producido en los últimos meses evidencian que hay que mejorar la transparencia.
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