Barcelona, 29 de octubre de 2009
Por Andreu Orte
Hace tiempo que mucha gente consideraba Montserrat Nebrera como una especie extraña en la política. Tenía un pasado en los medios de comunicación y daba clases en la universidad. No tenía experiencia en las organizaciones de partidos, entraba con una trayectoria profesional equilibrada y una ideología muy marcada. Por una persona que siempre se ha considerado "liberal" en un sentido ideológico y muy poco partidista del término (es decir, individualista y poco partidaria de hacer caso a la visión oficial de su partido), no debe sorprender su salida. Un partido es una organización bastante compleja, donde los objetivos meramente ideológicos (desarrollar políticas en función de un programa) se mezclan con otros como maximizar los votos o mantenerse en el poder (esto lo desarrolló un clásico de la Ciencia Política, Kaare Ström (1) ). Y ella había abandonado algunos de estos objetivos desde la salida de su principal valedor, Josep Piqué.
Por tanto, la Nebrera liberal sólo podía tener cabida en un partido donde todo el mundo fuera en una sola dirección, la suya. De lo contrario poco o nada podía aportar su visión personalista de cómo deben funcionar las cosas. La sociedad ganará una buena tertuliana y una excelente profesora de Derecho.
Fuentes adicionales:
(1) Ström et. al (1999) Policy, Office, Oro Votes?: How Political Parties in Western Europe Make Hard Decisions. Cambridge University Press.
|
|
Andreu Orte
Licenciado en Ciencias Políticas (UPF). Máster en Ciencias Políticas y Sociales y Suficiencia Investigadora 2006. Tiene experiencia profesional en los ámbitos de la consultoría, la investigación académica y la administración pública, donde desarrolla tareas de planificación y evaluación desde 2006. |
¿Nuevo usuario? Regístrate para poder escribir comentarios
¿Ya eres usuario? Introduce tu nombre de usuario y la contraseña y podrás redactar comentarios.




