Barcelona, 30 de enero de 2010
Por Miquel Martín i Gamisans
El MyBarackobama.com de Artur Mas cumple su primera semana de vida y ya cuenta con la cifra nada despreciable de más de 1000 usuarios inscritos. Como comentaba en mi anterior apunte, será la coherencia del conjunto de acciones comunicativas la que legitime la apuesta decidida del equipo de Artur Mas para ganar la partida a la red. Sin embargo, la creación de la comunidad social propia de Convergència i Unió a Internet plantea una serie de interrogantes:
FORTALEZAS En este negocio en que el voto se determina por una suma de percepciones, el espacio 2.0 creado por Cink por encargo de la federación coloca la formación de Mas en la vanguardia de la comunicación política en Cataluña. En otras palabras: CiU innova. CiU es una opción moderna y que está al día.
Al mismo tiempo, mantiene cohesionado y puntualmente informado el núcleo duro de apóstoles que han de predicar las bondades que, a su entender, encarna la opción de CiU id'Artur Mas.
DEBILIDADES Es precisamente esta preeminencia de militantes de la primera corona o núcleo duro lo que puede convertirse Cativistes en un pequeño gueto convergente en Internet. Con buen criterio los creadores de Cativistes la han definido como 'la red social de los catalanistas' y no 'la red social de Convergència i Unió'. Dependerá de la habilidad de los moderadores gestores también llamados community managers del invento que los debates y campañas que se planteen sean lo suficientemente abiertos. Esto permitirá que no sólo el núcleo duro de la militancia se pueda sentir cómodo sino que cualquier catalanista que pueda simpatizar con el ideario de los de Mas y Duran no se sienta extraño.
Pero la gran duda que plantea Cativistes es si no habría sido más efectivo realizar toda esta inversión en una red social ya existente como Facebook, la hegemónica en estos momentos y que cuenta con cientos de miles de potenciales votantes de la federación nacionalista.
Para ejemplificar esto: imaginemos Artur Mas en el medio del terreno de juego de un Camp Nou lleno con 98.772 espectadores que sean una representación proporcional del país en intención de voto. Micro en mano, explica su proyecto político para Cataluña. Probablemente un tercio del estadio le pitará, el otro quedará indiferente y el tercer tercio le aplaudirá.
Si para poder focalizar solamente a los convencidos del aspirante convergente coge el micro y no mitinéa, sino que invita a los espectadores que quieran escuchar a levantarse de sus asientos y seguirlo hasta el Miniestadi, ¿qué pasará? ¿Cuántos del tercio fiel que la aplaudía cruzarán el puente de Arístides Maillol y se irán hacia el Mini? ¿Cuántos de los indiferentes que podrían llegar a escuchar Artur Mas en el Camp Nou se levantarán de la butaca y seguirán la llamada del líder de CiU hasta 300 metros más allá del estadio del primer equipo?
Evidentemente Facebook sería el Camp Nou y Cativistes el Miniestadi.
Del no abandono de Facebook y las redes sociales masivas y de la capacidad de tener el miniestadio pleno no sólo de los siempre fieles sino de los simpatizantes dependerá el éxito de la apuesta por una red social propia. Y es que la Liga y la Champions en Internet todavía se deciden en el Camp Nou.
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