Barcelona, 05 de marzo de 2010
Por Miquel Martín i Gamisans
Si entre los siete días de la semana hay alguno en que la ciudadanía atiende con especial predisposición los informativos de televisión estos son sábado y domingo. El reposo y la tranquilidad que los días laborables no permiten hacen que las informaciones se atiendan con mayor detenimiento y, sobre todo, se comenten.
La importancia de la red como canal de distribución de mensajes con contenido político ha aumentado en justa proporción al incremento espectacular de internautas. Las cifras hablan por sí mismas con el acceso a redes sociales o el uso de los smartphones entre los más jóvenes para acceder.
Internet es presente y sobre todo es futuro pero el canal de comunicación de masas todavía hegemónico es la televisión. Aquí está todo el mundo.
Es por ello que la planificación de las acciones comunicativas de fin de semana cobran especial relevancia en período preelectoral. Una noticia un domingo a mediodía en el informativo televisado será vista antes o durante el almuerzo por un buen número de integrantes de la unidad familiar. El efecto multiplicador aparece cuando esto se produce en una comida de familia o entre amigos. Valoraciones sobre la imagen física del candidato o el comentario del enterao en la materia que hay sentado en cada una de estas sobremesas dominicales, puede condicionar la visión del resto de los comensales e incidir de forma relevante en su configuración de la intención de voto.
Poco después de iniciarse la primera legislatura de Zapatero, el PSOE institucionalizar los mítines de fin de semana con señal realizado. Es decir que los planos escogidos que se suministrarían a las televisiones para que éstas les emitieran sus telespectadores estaban seleccionados por los responsables de comunicación del partido. Vaya, que Zapatero no saldría haciendo una mueca ni se verían sillas vacías. Esta idea de plató-mitin de fin de semana fue implantada con éxito de la mano del ex director de comunicación de los socialistas españoles, Carlos Hernández, un profesional procedente del mundo de la televisión plenamente consciente del poder de la imagen.
Salvando las distancias, la izquierda abertzale-en sus buenos tiempos-también solía organizar todo tipo de actos masivos o tirar mensajes impactantes en fin de semana, conscientes de que como el volumen de noticias baja respecto a los laborables ellos eran aún más noticia.
Precisamente esta es una de las claves del fin de semana: el descenso de la actividad informativa. Ergo, quien sea noticia tendrá más espacio, más visibilidad. Unión Democrática y Duran Lleida eran, también a sus buenos tiempos, expertos en aprovechar los períodos de vacaciones, puentes o fines de semana para hacer pronunciamientos que conseguían un efecto eco considerable y que, a menudo, obligaban al resto de partidos a posicionarse sobre lo que habían dicho. Con menos esfuerzo lideraban más y mejor la agenda política.
Si lo escribía Sun Tzu cuatro siglos antes de Cristo y sigue vigente es que funciona: la planificación de estas acciones comunicativas serán su garantía de éxito. En caso de un mal peinado, una mala chaqueta o una mueca para recibir el sol de cara, quedará y no sumará. Y si el contenido del pesebre dominical no tiene interés, los informativos es posible que no otorguen más que unos segundos al candidato replicando a otra propuesta de otro contrincante.
Habrá que ver quién es capaz de ser el mejor en nuestro país: Las inauguraciones de Montilla? Los encuentros territoriales y los mítines multitudinarios de Mas? Los encuentros sectoriales y populares de Puigcercós? Los palcos presidenciales de los estadios de Joan Laporta o las acciones simpáticas de Joan Herrera? Se admiten apuestas!
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