Barcelona, 26 de mayo de 2010
Por Jordi Aranda Díaz
El matrimonio de conveniencia Cameron-Clegg empieza fuerte y ha decidido pisar el acelerador en sus primeros días al frente del ejecutivo británico. El premier Cameron ha optado por construir de un alto perfil político a sus primeros días de mandato, ya ha realizado sendos viajes oficiales a los que serán sus dos socios continentales preferenciales, Francia y Alemania.
Además, el nuevo ministro de Exteriores, William Hague, ha visitado las tropas destacadas en Afganistán con la serio propósito de poner manos a la obra a la piedra en el zapato en la política exterior británica de la última década. Y ayer, el nuevo Ministro de Economía, George Osborne, anunció un plan de recortes al gasto público para ahorrar 7.200 millones de euros y hacer frente al déficit público del 12% que prevé la Comisión Económica que tendrá el Reino Unido el año 2012. Si el recorte de Zapatero es de aquellas importantes, la que anunció Osborne ayer es de aquellas antológicas.
Ya veremos si la luna de miel liberaldemócratas-conservadora aguantará los recortes económicas y las consecuentes protestas sociales que conllevarán o la realpolitik del Reino Unido supondrá algo insalvable entre la pareja de moda británica. Sea cual sea el destino del pacto de gobierno, una cosa queda clara, y es que la sociedad británica ha lanzado un mensaje muy claro al Partido Laborista: para políticas de derechas ya existen los partidos de derechas.
En el año 1997 a Tony Blair se le apareció el diablo y le dijo: "Hazte de derechas y vivirás en Downing Street." Lejos de rechazar, Blair firmó todos y cada uno de las hojas. Pues bien, ahora resulta que los laboristas han enrampat con el enchufe se han dado cuenta de que sus trece años de gobierno han supuesto un desdibujamiento de la izquierda británica: una política económica de centro entregada a los intereses de la City, una socialdemocracia inodora con un programa económico neothacherista plagado de privatizaciones y una política exterior belicista y de seguidismo a los Estados Unidos.
Trece años después el Partido Laborista, un partido nacido de las Trade Unions para defender los intereses de la clase trabajadora se encuentra desmantelado ideológicamente y huérfano de liderazgo tras una borrachera de tercera vía que les abrió las puertas de Downing Street durante tres legislaturas seguidas, algo nunca alcanzado entonces por el laborismo. La resaca se prevé dura y larga.
Dura porque varios miembros del partido, algunos ex-ministros de los gabinetes de Blair y Brown, ya se han postulado para tomar las riendas del partido a partido del congreso que tendrán en otoño. Y larga para que se impone un replanteamiento de la izquierda y un reposicionamiento del laborismo respecto diversos aspectos de la coyuntura política, económica y social británica. Parece que el ancla de la tercera vía pesa demasiado y será difícil deshacerse de ellos, pero las últimas elecciones británicas han servido para definir el espacio político del centro-británico en favor de los liberal-demócratas il'electoral británico ha castigado la gestión del laborismo y el largo viraje hacia el centro-con la pérdida de votos y apoyos en algunas zonas de vital importancia como las Midlands, el tradicional cinturón rojo de laborismo.
A partir de aquí hay que replantear la actuación del Partido Laborista, y habrá que ver sobre todo y esta queda como una operación de cosmética o un lifting discursivo en el que sólo se reconocen errores estratégicas o realmente estando dispuestos a edificar un nuevo discurso de la izquierda británica asumiendo los errores estructurales de la tercera vía. La papeleta no es fácil ya pesar de los pronósticos y la fuerte viento en forma de recortes presupuestarios que soplará, parece (por ahora) que la fragata libdem-tory aguanta las embestidas. El acorazado laborista embargo, deberá permanecer en los astilleros, necesita una reparación integral.
¿Nuevo usuario? Regístrate para poder escribir comentarios
¿Ya eres usuario? Introduce tu nombre de usuario y la contraseña y podrás redactar comentarios.




